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domingo, 30 de junio de 2013

Lucha Libre y Televisión

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Hace unos días un amigo aficionado preguntaba por Facebook nuestra opinión sobre que tan benéfica ha sido la televisión para la lucha libre mexicana, ya que él consideraba a la TV como uno de los males que aquejan a Doña Lucha en los últimos años.

Yo le comentaba que problema viene tanto de televisoras como de las empresas más famosas de nuestro país, dígase AAA o CMLL. Comencemos por la televisión.


Es verdad que la lucha libre mexicana se ha visto perjudicada por la televisión en los últimos años, sobre todo con la llegada de la WWE a la televisión abierta, pues esta empresa logró a punta de billetazos y con un vendaval publicitario, colocarse en horarios estelares tanto de Televisa como de TV Azteca.

Pero a mi parecer, el daño más grande que la televisión abierta le está haciendo a la lucha libre es que algunos “comentaristas y narradores” le restan credibilidad al deporte, manifestando por micrófono su total ignorancia sobre los aspectos más elementales de la lucha.

Con esto me refiero a que es inconcebible que estos tipos no sepan ni como se llaman las llaves, los castigos y técnicas utilizadas en el pancracio. Ejemplos hay muchos pero me parece que los más penosos son Andrés Maroñas, Jesús Zuñiga, Leonardo Riaño y todos los comentaristas de Cadena 3, salvo el señor Juan Maldad.

Afortunadamente tenemos sus excepciones, donde los comentaristas narran y viven la lucha libre con verdadero profesionalismo, y este cuadro pondría a gente como Julio César Rivera, Miguel Linares,
Leobardo Magadán,  Bernardo Guzmán y José Manuel Guillen, este último reconocido por el Wrestling Observer (sitio especializado en lucha a nivel global) como uno de los 10 mejores narradores del orbe.
Mención aparte merece el poco espacio que la televisión abierta le da a las funciones de lucha.

Hace unos 5 años, si bien las funciones no eran trasmitidas completamente en vivo, sino diferidas, por lo menos tenían la decencia de pasar la función completa y de esta forma podíamos ver a los consagrados, pero también a las futuras figuras del pancracio nacional.

Ahora las funciones se transmiten retrasadas hasta dos semanas después, en horarios nada atractivos para los televidentes, con menos duración y para rematar, con una inmensidad de comerciales o más bien, de informerciales de videojuegos o tarugadas que de verdad no queda de otra más que cambiarle a la tele.
Afortunadamente, gracias a algunos canales de paga como TVC Deportes, Fox Spots o Terra en internet, hoy podemos ver lucha libre de calidad, con narradores serios y sobre todo, con luchas completas y variados carteles, aunque sería maravilloso que estas señales llegaran a todos los hogares de aquellos aficionados que no cuenta con cable o Tv satelital.

Ahora pasemos con las empresas luchísticas de nuestro país, cuyo aporte dañino a la lucha libre en los últimos años son básicamente sus estúpidas políticas, su terrible cerrazón y algunas de sus “innovaciones” que lejos de beneficiar a la lucha libre, la denigran y le hacen perder credibilidad.

Comenzamos con el rey de los desaciertos de los últimos años  y me refiero a la empresa más añeja de lucha libre en el mundo: El Consejo Mundial de Lucha Libre.

Es muy evidente que esta empresa no la ha pasado bien recientemente y esto no es culpa ni de  los luchadores, muchos de los cuales se encuentran entre los mejores del mundo, ni de la afición.

La crisis por la que pasa la Seria y estable se debe a su departamento de programación, que han hecho de las luchas pan con lo mismo, de calidad pero repetitivas, viendo a los mismos hombres cada ocho días en la Arena México, cerrándole las puertas a luchadores independientes de gran calidad y peor aún, negándole la chance de luchar en mejores planos a gente de su cantera, especialmente de la poblana, quienes tristemente y a pesar de su gran calidad, no pasan de la primera lucha y en su propia casa, la Arena Puebla.

Menciono al coso poblano, porque estos luchadores tienen un gran nivel y constancia, por lo que merecen pisar la Arena México para que nos regalen luchas fantásticas y de gran hechura, como las que dan en su tierra cada lunes.

Toca el turno a la Tres Veces Estelar AAA, quien a mi parecer es de las empresas que han tratado de darle al aficionado una mayor variedad en muchos aspectos, algunos de ellos aplaudibles como por ejemplo alternar a sus figuras con luchadores independientes y de otras empresas como IWGR e incursionar en otros mercados como el de los videojuegos.

Lo malo con ellos y que tiene que ver netamente en lo luchístico se ha dado en sus eventos cumbres y de renombre, donde francamente la lucha libre seria y formal brilla por su ausencia.

Para muestra basta ver las dos últimas Triplemanias, donde en sus luchas estelares de apuestas se ha convertido en un circo, donde la premisa son las intervenciones, los objetos prohibidos y la ausencia de una Comisión de Lucha que solapa estas mañas, las cuales le quitan seriedad y credibilidad, por lo que mucha gente piensa que cualquier hijo de vecino se pude subir a un encordado.
Otro aspecto en lo que AAA ha regado el tepache, es en su “innovaciones”, las cuales les han funcionado muy poco o nada, como por ejemplo sus luchas con correas, luchas a oscuras, sus historias de telenovela o luchas aburridas en  jaulas como de cotorro.

En conclusión, tanto la televisión y las empresas le han hecho daño a la lucha, lo que es  una contrariedad si retrocedemos unas décadas atrás, cuando se dieron distintos bums luchísticos en la televisión, donde conocimos a figuras de la talla de Medico Asesino en la época de Televicentro, Blue Demon, Santo, o más recientemente a grandes luchadores de hoy como Atlantis, Dr. Wagner, Último Guerrero o la última gran figura mediática como lo fue Místico (Hoy Sin Cara).

Ambas partes se beneficiaron mutuamente, aunque he de recalcar que en aquellos años la lucha libre aún gozaba de una credibilidad, seriedad en todos los aspectos y una gran variedad de elementos que si duda se extrañan hoy en día.
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