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miércoles, 5 de febrero de 2014

30 años de la partida de El Santo

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La noche del 5 de febrero de 1984, la lucha libre mexicana perdió a uno de sus más grandes exponentes, pero al mismo tiempo, ganó a una de las más grandes  leyendas del deporte mundial y quien es recordado hasta nuestros días.


Durante una función de domingo en el Teatro Blanquita de la Ciudad de México, Rodolfo Guzmán Huerta, mejor conocido en el pancracio mundial como Santo, El Enmascarado de Plata, falleció de un infarto al miocardio a los 66 años de edad, dejando un legado de éxito y gloria, tanto dentro como fuera del ring.
Nacido un 23 de septiembre de 1917 en Tulancingo, Hidalgo y después de practicar por un tiempo el beisbol, Rudy Guzmán inició sus pininos en la lucha libre en el año de 1934, aunque algunos aseguran que su debut se realizó un año después.

Después de un tiempo de luchar con su verdadero nombre, Rudy Guzmán probó suerte como luchador enmascarado bajo los personajes de Hombre Rojo, El enmascarado, El Incógnito, El Demonio Negro y El Murciélago II. Este último nombre, le fue reclamado por el original Murciélago (Jesús Velázquez), por lo que le fue retirado dicho mote.

Con la entrada de la década de los cuarenta, también se vislumbraba una mejor fortuna para Rodolfo Guzmán en su carrera como luchador, pues conocimientos y capacidades las tenía de sobra, sólo falta un
pequeño empujón hacia el estrellato.

Nace El Santo

Fue  en 1942, cuando Jesús Lomelí, quien era promotor y formador de luchadores, le propuso a Rodolfo utilizar un equipo de lucha completamente en color plata, y para el cual le sugirió tres nombres de batalla: El Ángel, Demonio o El Santo. Guzmán eligió el último y con ello su viva cambiaría para siempre.

El Santo debutó en la vieja Arena México en abril de 1942, como un despiadado rudo, lo cual no fue bien visto por la afición, pues en esos años se acostumbraba a apoyar fervientemente al bando de los técnicos.
Meses después, El Santo cambió a la esquina técnica,  con lo cual su  popularidad se catapultó hasta la idolatría, llegando su figura incluso a otros ámbitos que nada tenían que ver con su accionar sobre el cuadrilátero.

Como  gladiador,  conquistó innumerables campeonatos tanto nacionales como mundiales, además de arrebatar máscaras de tradición en la lucha libre mexicana como la de Espanto I (Jesús Vázquez), El Gladiador (Luis Ramírez), Bobby Lee (Carlos Alvarado), por mencionar algunas.

Pero sin duda, la máscara más importante de su carrera la ganó el 7 de noviembre de 1952, ante una abarrotada Arena Coliseo, despojando de su incógnita  al llamado “Hombre de goma” Black Shadow (Alejandro Cruz), lucha que sería bautizada como “la madre de todas las batallas de máscaras”, ya que miles de personas se quedaron afuera del embudo de Perú 77, convirtiendo aquella noche de viernes en una acontecimiento deportivo pocas veces visto.

También arrebató cabelleras de gran abolengo, cayendo rendidos ante el plateado luchadores de la talla de Cavernario Galindo, Perro Aguayo, René “Copetes” Guajardo, Enrique Llanes, Bobby Bonales entre otros más.

El Santo se retiró definitivamente de la lucha libre en 12 de septiembre de 1982 en el extinto Toreo de Cuatro Caminos, ante una espectacular entrada, acompañado de su inseparable pareja Gori Guerrero, El Solitario y Huracán Ramírez, para enfrentar a los temibles Misioneros de la Muerte (Negro Navarro, Signo y Texano), quienes se complementaron con el Perro Aguayo.

El triunfo en esta sangrienta lucha fue para El Santo y compañía, cerrando con bronce de oro una impecable carrera de más de 4 décadas  arriba de los encordados, aunque siguió con sus actividades en el mundo del espectáculo hasta el día de su muerte.

Nunca perdió la máscara, aunque en el programa de televisión “Contrapunto” de Jacobo Zabludovsky ,  El Santo levantó sus incógnita, mostrando sólo una pequeña parte de su rostro.
Icono del cine

Para 1952 y ya consagrado como una figura del deporte de los costalazos, Santo se convirtió en protagonista de una historieta hecha por José Guadalupe Cruz titulada Santo, El Enmascarado de Plata, naciendo el primer súper héroe mexicano, sólo que, a diferencia de Superman, Batman y demás, el sí era un personaje real, de carne y hueso.

El éxito de la historieta, además de su arrastre como luchador fueron motivos suficientes para incursionar en el séptimo arte, debutando en las cintas Santo contra el Cerebro del Mal y Santo contra los Hombres Infernales en 1958.

En total, El Santo grabó un total de 52 películas donde generalmente combatía contra extraños seres, como momias, vampiros, monstruos y en algunas cintas, contra el crimen organizado.

Dichos largometrajes son considerados de culto tanto en México como en países como Estados Unidos y Francia (donde se alberga la colección más grande de cine de luchadores), pues  aunque se realizaban con presupuestos bajos, incluían elementos futuristas y de ciencia ficción adelantados a su época.
El Santo como referente cultural

La leyenda que se formó alrededor del Enmascarado de Plata es conocida prácticamente alrededor del mundo, ya sea por sus películas, sus luchas o su brillante máscara.

El personaje del Santo ha sido inspiración para la cultura popular o arte pop. Tomando un pequeño  ejemplo, el mono de Trino y Jis, El Santos, el cual es una parodia del célebre luchador, se público durante los años ochenta y noventa en diversos diarios de circulación nacional.

Aunque el auge del cine de luchadores terminó a principios de los años ochenta, la música ha sido influenciada en las bandas sonaras de aquellas cintas para llevarlas a los toquines que se realizan en distintas zonas del país y fuera de él, naciendo el género musical conocido como Surf, teniendo como exponentes a bandas como Lost Acapulco, The Straitjackets, Los elásticos entre muchas más.

El Santo también ha sido motivo de inspiración para el montaje de exposiciones, ciclos de cine, galerías de fotos y otras expresiones artísticas.

El Santo, leyenda de pasa de generación en generación

Para concluir, el fenómeno que fue (y sigue siendo) El Santo no ha dejando de ser platicado de generación en generación por millones de mexicanos en los últimos treinta años y hoy día, gracias al internet, los libros, las revistas y otros medios, desde un niño, hasta un anciano saben y conocen quien fue El Santo, por lo que esta leyenda mexicana gozará aun de larga vida y seguirá con un lugar privilegiado entre los personajes más queridos de la lucha libre y el México contemporáneo.

Fuente: Predicador Impunemex
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