miércoles, 25 de marzo de 2015

Marcela: luchadora dentro y fuera del ring

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La luchadora "Marcela" ha sabido ganarse un lugar dentro de la lucha libre


  • "La Lucha libre es la magia y es la llave del mundo.”



Con esa frase, Marcela resume su pasión por su trabajo, por lo que le gusta, por lo que le ha dado sustento a ella y a su familia. La lucha va más allá de los encordados: es el día a día por cumplir los sueños, las metas y, porqué no decirlo, las obligaciones.

La lucha libre es uno de los grandes símbolos que distinguen a México en el mundo. Basta ver un enmascarado en un evento deportivo o deambulando por las calles de otro país para saber su nacionalidad. Pero el pancracio parecía ser un territorio exclusivo para los hombres.

En realidad, las mujeres llevan ocho décadas dando vueltas, piruetas y llaves en los rings, pero con poco o nulo reconocimiento. En últimos años, un batallón de damas le dan un toque de fuerza, elasticidad y belleza al cuadrilátero y piden que la lucha libre no distinga géneros en sus condiciones.


“Sí ha sido complicado, porque como sabemos hay mucho machismo todavía y lamentablemente todavía no nos permiten sobresalir como nosotras queremos. Las mujeres somos capaces y dedicadas y cuando nos hemos aferrado a dar lo mejor y a ser unas guerreras sí hemos salido avante con
trabajos, pero sí es difícil estar en el ámbito del hombre”, comenta Marcela, luchadora con más de 25 años de experiencia y tres campeonatos mundiales.

“Había límites de que (te decían) ‘eres una mujer y te tienes que ir a hacer la limpieza a tu casa’, que el deporte era para hombres, no para mujeres y era un sinfín de lucha ahí porque me trataban rudos, eran muy exigentes conmigo, pero al final de cuentas les demostré que tenía las agallas y el valor y hasta ahorita he logrado bastante, porque he impuesto mucho mi carácter, mi fortaleza y me he aferrado porque hago lo que me gusta.”


El romance entre Marcela y los encordados ocurrió súbitamente cuando entró en la adolescencia.

“Desde niña nunca pensé ser luchadora, hasta la edad de 12 o 13 años que mi mamá empezó a asistir a la lucha libre, a las arenas, y de ahí me entró el ‘gusanito’ por entrenar lucha libre”, revela. “Me gustó la lucha libre, fue algo muy difícil, muy rudo al principio, pero creo que me gustaba esa rudeza y de ahí es donde empiezo a agarrarle amor, el cariño y aferrarme.”

Aunque en las luchas compite contra otras mujeres, la mitad de los entrenamientos los comparte con hombres. Ahí no hay condescendencia por su género, la equidad es real: las llaves, los golpes y las piruetas son iguales para todos.

Pero para la gladiadora del Consejo Mundial de Lucha Libre no ha sido fácil abrirse camino, pues implica pelear también fuera del ring contra los prejuicios y estereotipos que pueden afectarla no solo a ella, sino también a sus seres queridos. No obstante, precisamente en la familia es donde ha encontrado a su equipo, el que la apoya en todas sus decisiones, en las buenas y en las malas, gane o pierda. Llegar a casa siempre será motivo de felicidad en la victoria y consuelo en la derrota.


“La base de todo esto es la unión de la familia. Mi madre y mis hijos son los que me han apoyado y yo les agradezco mucho que me sigan apoyando porque es bien complicado el quehacer, la tarea, el mandado, dedicarle tiempo a la profesión”, expresa la luchadora. “Mis respetos para cada una de las mujeres porque sí hay que saber organizarse y saber llevar el control de la casa, del trabajo y en el gimnasio. Sí es algo complicado para mí, pero no imposible para las mujeres.”

Con sus dos hijos ya grandes e independientes, Marcela describe su día en la actualidad como más relajado que en el pasado. Son su primera motivación, la lucha más importante que ha hecho ha sido para ayudarlos a ser gente de bien.


“(Mis hijos) siempre están muy orgullosos de mí, me apoyan, les gusta mucho lo que hago, les gusta que yo me sienta bien y me realice como mujer, eso es muy importante.

“Me siento feliz y contenta por haber logrado que mis hijos estén bien, les di estudios, les di profesión, ellos están bien, están sanos, están completos, me siento bien a pesar de que en su momento a lo mejor (por) la lucha libre fue difícil estar con ellos, pero saqué avante sus estudios, ya crecieron, ya están bien, me siento por ese lado realizada como mujer.

Fuente: Ricardo Otero / Terra.
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